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Cómo ser un buen conductor

Cómo ser un buen conductor

¿Eres un buen conductor? Lo cierto es que la modificación de ciertas prácticas habituales al volante, así como la adopción de determinadas actitudes puede reducir enormemente el riesgo de sufrir un accidente en la carretera. Conducir de forma segura es algo esencial para no poner en peligro tu vida y la de los demás durante la circulación, además de un método infalible para evitar severas y costosas infracciones. Toma nota de los consejos de este artículo de unComo y descubre cuáles son las premisas básicas para ser un buen conductor.

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Cómo ser un conductor ecológico

Todos debemos respetar el medio ambiente; pero el conductor tiene entre manos una máquina muy contaminante. Y para reducir la contaminación causada por el manejo del vehículo, se pueden tener en cuenta las siguientes recomendaciones:

  • La primera norma será tener a punto el auto­móvil, esto se consigue con las revisiones periódi­cas.
  • Puedes optar por compartir los viajes con amigos o familiares.
  • Intenta ser más respetuoso con el medio ambiente y nunca arrojes colillas ni papeles por la ventanilla.
  • Vacía completamente los cenice­ros asegurándote de que todas las colillas están bien apagadas.
  • Intenta dejar el coche aparcado los fines de semana; ¡disfruta la bicicleta o de una saludable caminata!

Cómo conservar la calma dentro del coche

Es muy importante tener conciencia de todo lo que dices cuando vas al volante. Ante algo que te enfurezca, es importante que conserves la calma y contar hasta diez para relajarte y no perder los nervios con otros conductores ante cualquier conflicto que surja durante la circulación.

Piensa que los demás también tienen derecho a tomar sus propias decisiones y, sobre todo, a equivocarse.

Cómo conducir relajado

Ser un buen conductor implica muchas más cosas que tomar bien una curva o reconocer las señales de tráfico y no infringir las normas.

Para ser un con­ductor en todo el sentido de la palabra, debes saber comportarte y con­tribuir a crear una atmós­fera agradable durante la circulación. Si te ceden el paso, alza la mano en señal de agradecimien­to. ¡Un gesto vale más que mil palabras!

Normas a seguir por el buen conductor

A fin de evitar accidentes de tráfico y cuidar tu seguridad y la de todos los pasajeros del vehículo mientras estés circulando, hay tres normas básicas que debes respetar y no pasar nunca por alto. Estas son:

  • Evitar siempre todo daño propio o ajeno.
  • Preocuparse por no poner en peligro a los demás ocupantes del vehículo, al resto de usuarios de la vía, y a uno mismo.
  • Ser consciente en todo momento de que está terminantemen­te prohibido conducir de forma temeraria o negligente.

Cualidades de un buen conductor

Las principales cualidades que debe reunir todo buen conductor y que se precie de serlo, son las sigu:

  • Sentido de responsabilidad
  • Educación y cortesía
  • Capacidad de concentración
  • Anticipación de prevención

Finalmente, podemos decir que la confianza en uno mismo y en los actos que lleva a cabo es una garantía para la con­ducción segura.

Falta de sueño en el conductor

La fal­ta de sueño produce efectos negativos en el conductor como: disminu­ción de la capacidad de reacción, alteraciones mo­trices, distracciones fre­cuentes, disminución y alteración de la capacidad de percepción y alteracio­nes en el comportamien­to.

Por ello, es fundamental que antes de subirte a tu vehículo te encuentres perfectamente descansado y que, en caso de tener que emprender un viaje largo, realices paradas cada dos horas para descansar y estirar las piernas además de parar por la noche para dormir hasta el día siguiente.

Estado físico y psíquico del conductor

Como conductor, eres el único responsable de tu vehículo durante la conducción; por lo tanto, debes estar en un estado emocional que te permi­ta actuar sin cambios bruscos de humor, abstracción del pensamiento, distracción de la vista, etc.

De igual forma, el estado físico es muy importante. Tienes que estar al 100% de tus aptitu­des para conducir el vehí­culo. Cualquier catarro, gripe, mala digestión o la simple extracción de una muela, pueden mer­mar facultades y, así, au­mentar el riesgo de acci­dente.

Las drogas en la conducción

Las drogas son sustancias que modifican el compor­tamiento del conductor y, por tanto, son factores potenciales que pueden causar accidentes. Se pueden clasificar en:

  • Tranquilizantes que ejercen una acción depresora: reducen los reflejos y los niveles de alerta, como el alcohol, barbitúricos, hip­nóticos, sedantes, etc.
  • Estimulantes que producen un efecto “activante” sobre el sistema nervioso: dan una sensación irreal de mayor capacidad, mayor despre­cio del riesgo. Tales como la cocaína, anfetaminas, cafeína, nicotina, etc.
  • Alucinógenos que producen alteraciones y percepcio­nes distorsionadas del espacio y tiempo: defor­man la realidad, son el ácido lisérgico (LSD), el cannabis, etc. Sus efectos son altamente peligrosos durante las 10 o 12 horas siguientes a su ingestión.

El alcohol y la conducción

Al ingerir alcohol, los ojos te informan mal porque: se ve menos en tu entorno, se calculan mal las distancias y después de un deslumbramiento o encandilamiento se tarda más en recuperar la visión.

El cerebro se ve afectado porque el alcohol merma las facultades de raciocinio, atención y concentración; se subestima el peligro.

Las extremidades responden mal porque las órdenes dadas por el cerebro son transmitidas con lentitud a través de los nervios que están anestesiados. Debes decir NO al alco­hol si conduces un automóvil porque tu vida y la de los demás está en juego.

El tabaco y la conducción

El tabaco es una droga que pasa muchas veces desapercibida, pero fumar mientras conduces es una distracción más que puede acabar ocasionando un accidente.

Se trata de una sustancia negativa porque el óxido de carbono y la nicotina que se desprenden de la combustión producen somnolencia, dolor de cabeza, irritación ocular; además disminuye la visión nocturna y en general, los reflejos y la capacidad de reacción.

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